En constante confusión: ¿falta terminología o es descuido?


Este blog inició su camino hace casi tres años y tiene, con esta, 98 entradas en su haber. Digo esto porque trazando un balance, incluso provisional, de cuanto dicho, hecho y visto (no digamos escrito) en este tiempo, cunde un cierto desánimo. Bien se vio en la última entrada.

En efecto, la revolución digital todavía está verde y no porque sea difícil de entender a estas alturas, sino porque no hay intención de ponerla en marcha en toda su extensión. Habría que decir sin embargo que existen editores, editoriales, autores que se han puesto a ello en la medida que les consienten sus propias capacidades y en algunos casos, demasiado pocos, colaborando entre si.

Lo peor, creo, es que sigue difundiéndose confusión. la semana de la cita de escritores de Euskadi contiene perlas como “…hoy en día no necesitas a editores profesionales, sino que hay redes descentralizadas que permiten publicar a cualquiera”. Ignoro si es un error en la traducción de las palabras de Bashkar  o si él mismo no ve la confusión: aunque soy favorable a las redes descentralizadas y colaborativas la profesionalidad de la edición está tuteada por el acerbo de competencias y no por la centralización/descentralización de la labor. Del mismo modo editar y publicar no son sinónimos y, nota final, la edición sin editores es imposible ya en la propia naturaleza de las palabras que usamos. ¿Se confunde publicación y edición con un objetivo o por carencia de rigor? ¿Se confunden editores y editoriales? ¿De verdad creemos que en este, o otros países, se hace uso sistemático de editores y correctores en los procesos de autopublicación? Mi experiencia indica lo exacto contrario y nadie en el ramo de “servicios para el autor” ha dado jamás cifras sobre este particular, al menos que yo sepa. Sin terminología precisa, sin rigor expositivo (y no sugiero que yo sea un dechado de virtud en materia), poco vamos a avanzar en la divulgación de la exacta naturaleza, importancia, desarrollo de la edición digital y de los futuros del libro.

Otra canción es esa que habla de que futuro estamos construyendo, y no solo en referencia al sector editorial, los que trabajamos o nos apasionamos por los libros y la cultura.

Y llego pues al punto final de hoy que es la penuria de lectores. Qué difícil es pensar que seguiremos vendiendo libros si no hay quien los lea. Solo en el último año he visto, en Valencia, una iniciativa, coordinada y de medio plazo, para construcción de un universo de lectores. Veremos como va. Mientras tanto quizá sería útil que las editoriales animasen a sus escritores a ir a las escuelas e institutos a hablar de libros (no de sus libros, sino de libros en general, de su pasión), allí donde estén los autores. Quizá sería útil que las bibliotecas escolares hiciesen hablar de los libros que les gustan a los chicos además de incitar a la lectura. Quizá sería bueno que los editores fuesen a donde les llamasen a explicar cómo se hacen los libros (prefiero correr el riesgo de hallarme ante un editor honesto pero hostil a la digitalización que no hacer nada), cómo se  harán en el futuro.

Ps: voy a tomarme una pausa en este blog y por tanto el número de entradas en el futuro inmediato no será significativo, que se dice ahora. Los motivos son dos. Uno que desánimo cunde al ver que, en relación al libro digital, el sector editorial o se mueve muy despacio o no se mueve en absoluto. La segunda, parcial consecuencia de la primera, es que estoy encontrando gran satisfacción en mi nueva faceta de autor/escritor (por favor, siempre todo en minúsculas) y voy a dedicarle más tiempo y mayores esfuerzos.

 

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3 comentarios en “En constante confusión: ¿falta terminología o es descuido?

  1. Saludos cordiales. Estoy muy de acuerdo con lo de que “editar y publicar” no son la misma cosa, no son sinónimos. Por eso nosotros, en nuestra plataforma web de publicaciones digitales de cómics, comicbooks y fanzines ComicSquare – http://comicsquare.com – optamos desde el principio por dejar muy claro que a) no somos editores “sensu stricto” o a la vieja usanza b) al no ser editores propiamente dichos, no existe nada parecido aquí a un criterio editorial o un control por nuestra parte. Ergo, cualquier puede publicar; no obstante pedimos unos mínimos de calidad gráfica en los archivos digitales que nos envían (deben ser mínimo HD o 300 d.p.i.), un mínimo de páginas (4, pero mejor obviamente si son más) y si hay algo erótico o pornográfico en los cómics, deben ser dichos contenidos etiquetados como tales. Nuestra idea era crear una especie de Bandcamp para cómics (si no conoce Bandcamp, vísitela para familiarizarse con el concepto: http://bandcamp.com ), que fuera lo más libre e independiente posible. No obstante, nos hemos encontrado paradójicamente con una serie de problemas. Por ejemplo, parece que la mentalidad de los propios autores de cómics no está preparada para un concepto así -igual no nos hemos explicado bien nosotros- pues a menudo nos envían muestras previas de su trabajo para ver si son publicables o no. Eso ya es buena muestra de que efectivamente no nos han entendido bien. Ellos y sus obras no tienen que pasar por una revisión o control previo editorial nuestro; simplemente -y mira que se lo quisimos fácil, ¿eh? pues nada…- tienen que registrarse como autor y empezar a subir su obra (igual que haces en DeviantArt o Behance, vaya…). Pues nada, nos llueven las muestras y los “a ver qué te parece este dibujito”. Así que creo que el concepto de “editorial” como única vía posible hoy día para publicar y ver tu obra distribuida, física o virtualmente, sigue pesando mucho en las mentalidades colectivas. Luego, en fin… un montón de cosas más. Creo que hay mucha confusión, sí.

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    • Hola Juan Carlos, gracias por el comentario. voy a ser, sin embargo algo duro. Vosotros no sois editores. No lo sois, ni del viejo ni tipo ni de ningún tipo. No sois editores, no editáis, publicáis. El hecho de que os presentéis como editores “de ahora” refleja la confusión que cito en el artículo, no parece que tengáis claro que hacéis (y así lo entienden vuestros “clientes”). Llamaos publicadores, como sugirió tiempo ha Jaume Balmes. O eso o empezad e ser editores, corrigiendo, enmendando, sugiriendo, proponiendo, filtrando, promoviendo y alguna que otra cosa más.
      Un saludo cordial.

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      • No, hombre, no, Quincocesa, no estás siendo ni algo duro ni nada, al decir que “no somos editores”, sino precisamente, como mucho, publicadores. Ni más ni menos. Por supuesto que tienes toda la razón. Pero insisto en el punto en que creemos que hay gente que no se entera -otra sí, afortunadamente-; y en respuesta a tu último comentario: no, no pretendemos tampoco ser editores. Somos conscientes de lo que ello supone, y no está en nuestras miras hoy por hoy. Un abrazo

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