El eco y el sector editorial: autocomplacencia y distorsión


Tras el último EditaBCN, del que leo diversas fuentes y, pues no pude asistir, me hago un balance personal que me lleva a ser poco optimista. Pero que nadie crea que éste es solo por EditaBCN, es fruto de un largo camino con muchas piedras y guijarros.

Al sector editorial le encanta oírse. Tanto que desde hace ya tiempo va repitiendo por ahí las mismas cosas año tras año a través de los mismos portavoces. La cosa es más preocupante que aburrida, que ya lo es rato largo. Es una reiteración que supone inmovilismo. O peor es una reiteración que pretende convencer, por repetición ad infinito, de una realidad muy distinta a la real. Ante esto cabe pensar que: o hay un interés por sepultar cualquier disenso y práctica de la realidad en favor de un modelo con muchas grietas y que favorece solo a algunos; o se comulga profundamente con el espíritu neoliberal y los dominadores de hoy creen que serán los dominadores del mañana ocurra lo que ocurra y muy especialmente si convencen a los demás de nada debe ocurrir.

Ambas visiones no se excluyen, pero implican diferentes dosis de terror y diferentes focos de irradiación del terror; el error, sin embargo permanece.

Quisiera recordar sin embargo que pocos grandes grupos suponen no solo una pérdida real de diversidad bibliográfica sino que suponen también grandes deudas financieras.

Un amigo me ha dicho durante una conversación, “Es curioso como las nuevas editoriales españolas desdeñan a los editores veteranos y expertos, y ni siquiera se asocian para hacer cosas efectivas (salvo contadas excepciones). Tienen un potencial enorme si se unieran, aunque sea al margen del Gremio. Eso no pasa en Chile ni en Argentina, donde enseguida han visto las ventajas de unirse.” (sic). Mucho mejor los gurús. Poco más me queda por decir a mi. He predicado desde este blog la consorciación en muchas formas y maneras sin que haya podido ver una traducción. También he predicado la necesidad de un debate público sobre la edición, la edición digital y el libro electrónico. Con el mismo resultado. Empiezo a pensar que es mejor que me calle (y ya habrá alguno por ahí que aplaude y piensa que ya era hora). Quizá lo haga, quizá no.

El sector editorial es el primer responsable de su destino y de las formas que decide aplicar a su forma de actuar el propio pensamiento. Ningún otro sujeto, sino el mismo sector editorial. La cuestión es si el sector editorial tiene un pensamiento propio, un regla de actuación definida. La cuestión es si quien disiente es capaz de organizarse colectivamente para salir adelante en un ambiente y una época hostil; ¿es posible que una parte de la innovación sea social, sea oponerse a un modelo totalizador, excluyente, devastador, empobrecedor, irresponsable? Si es así, si tú editor que lees piensas que es así, entonces muévete porque salvarle la piel hoy no es bastante para mañana, para ti y para mi.

Con este post cierro el mes de julio. Quizá escriba en agosto. Quizá lo haga con otra piel encima. En todo caso, buen verano.

Anuncios

2 comentarios en “El eco y el sector editorial: autocomplacencia y distorsión

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s