Editoriales y moneda social


hay un concepto en el último artículo de Roger Domingo (este) que me ha llamado la atención: moneda social, es decir el prestigio social que se adquiere ante pares (que nadie la confunda en este artículo con la moneda social como expresión de redes económicas locales con moneda propia, aunque quizá sería interesante explorar la confluencia).

La cuestión es como funciona en el mundo de los libros, de los editores y los lectores. En general parece que como actividad de prestigio la lectura cuenta muy limitadamente, pues en general las actividades intelectuales no gozan de reconocimiento público; el círculo en el cual funciona la moneda social es restringido, no digo elitista sino restringido. Por ejemplo, entre los lectores de Harry Potter, mucho antes de Pottermore, esta moneda social funcionaba según cantidad de lectura, velocidad de lectura y profundidad del conocimiento de los entresijos del mundo fabntastico de Rowling. Caso similar es el de Tolkien y sus mundos fabulosos; promemoria, eran los ’80 cuando despegó el fenómeno, lejos de las redes sociales virtuales. Podemos pensar que hoy este mismo prestigio sigue vigente porque es así. Existen hoy muchos cículos de lectores, clubes de lectura, foros y debates en al red y fuera de ella. Se trata sin embargo de algo circunscrito a pequeños nucleos heterogéneos. Leer, como corresponde a una realidad con un escaso porcentaje de lectores habituales (digitales o no, es una distinción inoperante) , es una actividad sectaria, la moneda social circula en pequeñas cantidades.

Ante esta penuria las editoriales pueden favorecer los lectores vagos, los lectores de best sellers, los fieles de un autor, los lectores ocasionales o…o pueden dedicarse a fomentar la moneda social que liga a la lectura. Los hay que lo hacen, más incluso de lo que parece pero menos de lo necesario. El problema es, con frecuencia, la falta de continuidad de la empresa. Recuperar esa moneda social para la lectura puede ser una clave de la recuperación del prestigio y también un recurso a explorar por parte de las editoriales “de nicho”, aquellas que cultivan ciertos campos y ciertos lectores. Ojalá sean fructíferos.

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Un comentario en “Editoriales y moneda social

  1. […] hay un concepto en el último artículo de Roger Domingo (este) que me ha llamado la atención: moneda social, es decir el prestigio social que se adquiere ante pares (que nadie la confunda en este artículo con la moneda social como expresión de redes económicas locales con moneda propia, aunque quizá sería interesante explorar la […]  […]

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