I+D, consideraciones del sector editorial


En los últimos días, quizá semanas, estoy centrado en un tema interesante: la investigación y el desarrollo en el sector editorial.

Indirectamente el punto de partida fue el debate tuitero que se sostuvo en #ebookspain a raíz del gasto en publicidad comparado con el gasto en desarrollo que declaraban las editoriales. Pero aún más atrás el interés arrancaba de la constatación del escaso interés, por no decir nulo, del sector editorial hacia la implementación de estándares o del desarrollo formal del libro electrónico en este país. El índice de esta despreocupación lo hallo en:

  • la no pertenencia de ningún gran grupo editorial español al IDPF,
  • la no participación a de ningún gran grupo editorial español a los grupos del BISG
  • la no pertenecía de de ningún gran grupo editorial español a la oficina española del W3C

O lo que es lo mismo, la desvinculación del sector editorial, de sus grupos más potentes sin excusa y con excusa para los pequeños editores, de los organismos internacionales y por tanto de las tendencias de desarrollo del libro electrónico.

La calidad del libro electrónico resiente de estas (im)pertenencias.

Ahora bien, esto no es exclusivo del mundillo peninsular, sino algo más extendido y que explica cómo a partir de los años 80′, es decir desde los albores de la irrupción de la digitalización en el mundo editorial, la iniciativa del desarrollo editorial ya no está en manos de los editores.

Un resumen de una encuesta a editores realizada en la última edición de la feria del Libro de Frankfurt y publicado por Smartbook ofrece una imagen de la situación.

120 editores de un variado universo de pertenencia (editores de libros académicos, infantiles, de ficción,…), de los casi 1000 presentes, respondieron a un cuestionario de esta forma:

  • 16% no dedica ningún recurso a la I+D
  • 18% tiene un departamento I+D
  • 41% cubre la I+D en la propia sede aunque la desarrollan departamentos como el de ventas o business development
  • 8% confía en servicios externos
  • 6% coopera con universidades o otros entes de investigación

Y el 67% de los editores que respondieron dijeron que estaban “queriendo colaborar” los grandes grupos con instituciones y empresas europeas, y los pequeños editores con grandes empresas, etc…

Todo este esfuerzo, todo este querer colaborar se dirige sin embargo a áreas que no atienen al desarrollo del libro ni a la calidad e la edición, es decir que no se orientan a la edición en si, sino a otro aspecto de la digitalización: la distribución, “the leading response to the question of where the R&D nerds were greatest was “digital distribution”.

Sorprende la siguiente declaración “We need distribution infrastructures where the terms of doing business together are not dictated by absurdly huge companies. Obviously, this needs alternative distribution structures, where research is needed in order to build equally smart services.” viniendo de sujetos que no vieron en su día las consecuencias de la externalización que realizaban a las puertas de la era digital, así como no ven la necesidad de intervenir en el desarrollo del libro electrónico, o al menos no hasta la fecha.

De hecho estas son la áreas en que los editores identifican la importancia de invertir en I+D (de 1 a 6, siendo 1 no importante y 6 muy importante)

  • digital distribution – average rating: 4.94
  • file formats – average rating: 4.88
  • interactive content – average rating: 4.78
  • multimedia content production – average rating: 4.7
  • e-commerce – average rating: 4.66
  • market research and market testing – average rating: 4.65
  • copyright licensing – average rating: 4.64
  • discoverability tools – average rating: 4.55

La conclusión no es demasiado negativa sin embargo. Si bien la idea principal de inversión se liga aún a aspectos no ligados al producto en si, el libro o el libro electrónico en particular, al menos estos entran en el perímetro de interés declarado por los editores. Si será así o no lo veremos en los próximos meses y años. Si esta tendencia está llegando también. Personalmente creo que a pesar de la desidia generalizada existe una porción de editores que han comprendido la necesidad de apostar por la calidad de edición no solo como signo distintivo, sino también como ejercicio de responsabilidad y de compromiso ético con el lector.

Es de esperar que se sepan utilizar los recursos que la comunidad europea puede poner a disposición a través de Horizon 20/20 por ejemplo, aunque la orientación de estos tiende a favorecer a los grupos editoriales grandes y medios; una vez más la necesidad e consorciación emerge entre quienes son más sensibles a emprender inversiones, incluyendo personal y tiempo, en la edición de calidad: los pequeños editores.

One big issue with EU and innovation is, again, scale and speed. If the process to get and use funding is too cumbersome, it won’t work. Innovation means having rapid access to small amounts of money, with reasonable reporting requirements.”

Como colofón dejo esta otra reflexión de José Antonio Millán “Calidades en eBooks

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