Sobre el estado del libro electrónico y otras cuestiones


Lo que hoy escribo es fruto de las muchas solicitudes que vienen del sector editorial, especialmente de entre los que se hallan en su periferia (por tamaño, vocación, residencia y demás) y que son la expresión, interpreto y si no que alguien me corrija, de la sensación apremiante de necesitar una cambio de rumbo urgente.

El recorrido que voy a trazar será sinuoso, ya se me perdonará.

Empiezo con una cuestión que está en el margen de las precupaciones de los pequeños del sector editorial, pero que otros ontereses se empeñan en empujar hacia adelante, poniéndolo en primer plano: la piratería.

Se aduce que la piratería está motivada por los precios, la falta de disponibilidad de títulos, la mala fe y el poco respeto por los legítimos derechos de los autores (que curiosamente no son los que abordan con mayor frecuencia la cuestión y eso ya da que pensar). Para dar peso se incluyen variables cifras sobre el impacto económico de la piratería: no me canso de decir que dichas cifras son tan reales como cualesquiera otras pues este sector es opaco y mal se conocen, si se conocen, el número de ventas, la vigencia de los títulos pirateados y el porcentaje de ebooks que se piratean siendo estos ebooks de partida y por tanto el porcentaje de ebooks pirateados, o lo que es lo mismo ignoramos el peso real del ebook. Estamos ante la imposible dimensión numérica del fenómeno. Todas estas cuestiones son, a mi juicio, secundarias respecto a dos consideraciones:

¿son los piratas grandes lectores? ¿todos? No tengo las respuestas, pero se me antoja que no puede ser tajante porque teniendo en cuenta el índice de lectores de este país sería extremamente preocupante que los piratas todos fuesen grandes lectores, posibilidad que por otro lado sería optimista. Ninguna respuesta simplista es posible. Nos hallamos en una situación de numerosos matices.

Del mismo modo que se asume que quien compra un bolso falso de Louis Vuitton no se comprará uno auténtico, y se admite que esto ocurre porque no pertenecen al mismo segmento social y de renta, quizá es necesario asumir que un pirata no comprará un libro, si bien la linealidad de la motivación no me parece tan evidente.

La conclusión pudiera ser la misma a la que han llegado más allá de nuestras fronteras: dejamos a un lado a los piratas, concentrémonos en quien compra, ofrezcamos un producto de calidad (y hagamos que esta calidad sea apreciable, bien sé que se trata de una cuestión de máximos y que no siempre la calidad final refleja este pensamiento o la pretensión del lector final, aunque apunto al hecho que la mayor parte de los lectores de libros electrónicos no distinguen entre calidades electrónicas) a un precio razonable: todos compran bolsos, uno pocos compran Viutton, otros sus copias. La piratería ha existido siempre, haría falta un análisis histórico y menos hipocresía.

El futuro

La cuestión que se enlaza con este manido tema de la piratería es cuál es el futuro del libro electrónico.

Premisa: el libro electrónico tiene ya 25 años, pero si una innovación no se interioriza en menos de una generación (en términos generales) tenemos como resultado que estamos aún de pleno en la velocidad de cambio, así que tenemos tiempo de equivocarnos otras tantas veces. Claro que no todos los errores tienen las mismas consecuencias, pero no siendo clarividente mágico el futuro me parece un tiempo muy largo por construir y temprano para ser deterministas.

Si ayer, por indicar un tiempo del pasado más o menos reciente, se pensaba que el libro electrónico sería una realidad especialmente indicada para el ensayo, el libro de texto y el libro especializado, en realidad ocurrió que se apostó por la narrativa (mira tú, lo más pirateado). Anoto marginalmente que esta misma idea pone de relieve que seguimos sin ver los problemas ligados a la asiduidad lectora y al número real de lectores habituales, pues parece ser que a estos se les puede pedir que solos mantengan en le sector editorial a flote: ¿y si hiciésemos una pausa reflexiva para inquirir sobre el estado de salud de esta franja de lectores? Era una apuesta que se fundamentó en los números de mercado, o sea más al de mayor público lector. Lástima que se tratase de un mercado que sufría superproducción. Esta superproducción, que se compensó con restricción en el número de títulos, era la expresión de secundar el mercado y establecer una competición insensata con otros medios del sector del entretenimiento, banalizando y devaluando, fundamentalmente, el contenido y la lectura, haciendo que esta deviniese algo que no era o no era por completo.

Mirando ahora al futuro se piensa que será justamente el libro de texto, el libro especializado y el ensayo los que impulse al libro electrónico a una nueva fase, mientras la narrativa es hoy un problema (por qué es un problema lo he abordado parcialmente en otras entradas de este blog).

Creo que esto se debe fundamentalmente al hecho que son estos tres nichos fecundos. El primero y el segundo por su consumo obligado, el tercero por ser terreno abonado al gran lector. Ahora bien, creo imprescindible que se considere que la edición de estos libros, y aun del libro en general, está ligada a un bajo rendimiento: en el caso del libro de texto (y no entro ahora en el debate de si pedagógicamente es imprescindible, o en aspectos determinante y conectados como el coste del acceso a ared y a los dispostivos de lectura/uso) por necesidad social; en el caso del ensayo porque el núemro de lectores es significativamente bajo en este país.

Qué panorama

Con este panorama no creo que el libro electrónico no tenga peligro de estancamiento a menos que no se desee que se estanque, sin embargo cuatro son, al menos, las cuestiones que deben resolverse. Alguna de ellas no es exclusiva del libro electrónico. 

  • La creación de lectores
  • El redimensionamiento de la producción editorial
  • La calida del libro eletrónico. Nunca se resolvió la ecuación que implica la conexión calidad/consumo/piratería
  • La reconsideración de la dimensión no-económica del libro

Como colofón dejo aquí una lista de artículos recientes que complementan (por afinidad temática que no necesariamente por defender los mismos puntos de vista que to he expuesto) cuanto escrito:

http://antinomiaslibro.wordpress.com/2014/09/29/pronostico/ de Manuel Gil Espín

http://cambiandodetercio.wordpress.com/2014/09/29/estancamiento-del-libro-electronico/ de J.M. Barandiarán

http://jmalarcon.es/post/It-takes-a-generation.aspx de José Manuel Alarcón

https://storify.com/cuadratin_es/charla-ebookspain-25-09-14?utm_content=storify-pingback&utm_medium=sfy.co-twitter&awesm=sfy.co_rhP8&utm_source=t.co&utm_campaign= resumen de la última conversación de la comunidad #ebookspain gracias al trabajo de Emiliano Molina

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