Compras, ventas y ningún plan


En el mundo editorial siguen lo movimientos de compras y fusiones. En orden de tiempo ha sido la compra de El Círculo de Lectores por parte del Grupo Planeta. En este modo el mayor grupo editorial español prosiguen en la senda transitada por otros y afianza y aumenta la construcción de su jardín privado de su coto de lectores privado. Desde luego, podemos ver en esto un “instrumento de fidelización del lector”, la contraparte es que se trata de una fidelización forzosa que no deja escapar o escoger al lector, especialmente en ámbito digital; no de ja de ser una ironía que los instrumento que debían liberarnos de la esclavitud y el sometimiento a las editoriales sean los que se los garanticen, precisamente porque lo elegimos y permitimos y participamos en esa cadena de constricción partiendo de una ventaja (de compra, de precio, de facilidad) sin ver el reverso.

La cuestión de fondo es que Planeta busca así protegerse de la competencia, buscando una solución individual a un problema colectivo: la escasez de lectores, especialmente de grandes lectores.

Puede argumentarse que un lector puede pertenecer a distintos club/plataformas, comprar en diferentes sitios. Es cierto, a pacto que sus datos queden diseminados y a disposición de estos clubs y plataformas. En otras palabras puede hacerlo perdiendo el control de los propios datos en bancos opacos, alimentando la obsesión de Big Data y en cierto modo deviniendo mercancía. Podríamos decir que no hay nada malo en ello si somos conscientes de ello. Temo que en muchos casos no lo somos y en casi ninguno sabemos que uso se hace de nuestros datos. Alguno dirá que parezco paranoico, pero no es necesario serlo, basta con examinar la propia cotidianidad y las implicaciones que tales acciones tienen.

El problema que no se aborda es la construcción de un programa colectivo de incentivación a la lectura. Tenemos n iniciativas locales, sectoriales, dispersas a lo largo y ancho del territorio nacional y digital, pero ningún plan de incentivación toutcourt.

Esto evidencia algunas otras cosas:

  • que no existe una posición colectiva al respecto porque no existe ninguna articulación colectiva de ningún tipo y esto implica una gran debilidad y que solo los grandes grupos editoriales se perciban como interlocutores del sector por parte de las instituciones
  • que las instituciones no ven como un valor la lectura y sus consecuencias sobre el peso de la cultura en la sociedad, ni en general del peso de la cultura
  • que no existe una visión de futuro para el sector editorial
  • que el sector editorial vive preso del temor y busca soluciones a corto plazo

Sin embargo creo que es posible salir de este túnel y realizar un plan de alcance. Son necesarias para ellos algunas condiciones:

  • valorar la cultura no solo en términos de ventas: los editores y las editoriales no podemos ser tan miopes de pensar que un plan de incentivación a la lectura constituya únicamente un salvavidas de ventas a corto plazo
  • potenciar la lectura en cualquier formato
  • que editores, librerías, autores y bibliotecas entren en esta operación libres de prejuicios y sin diseñar una dimensión económica inmediata del plan

 

 

 

 

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