Venta de libros en las bibliotecas, ¿una buena idea?


 

La entrada de las editoriales en las bibliotecas con puntos de venta o la conversión parcial de las bibliotecas en puntos de venta de libros es, a mi juicio, un tema caliente.

A día de hoy las bibliotecas han sido centros difusores, creadores de lectores, creadores de redes de lectores, centros de acceso para sectores de población con limitaciones (sea por cuestión de renta, sea por dificultad de acceso a internet, por ejemplo). En otras palabras, era un centro de agregación social basado en los libros y que se extendía más allá de estos.

Su carácter super partes le ha dejado hasta hoy fuera de la lógica de mercado.

La editoriales sin embargo han perdido fe en el carácter formativo y prescriptivo de las bibliotecas, al menos eso parece. Una pérdida de fe que debe hacer frente al incremento del número de usuarios de las redes de bibliotecas.

El sector editorial se encuentra en una posición complicada, ya sea por la coyuntura general que por deméritos propios. Una de las preocupaciones recurrentes es la encontrar nuevos lectores (compradores). Para ello se hace esfuerzo de diferentes tipo. La biblioteca, con su número de usuarios, es un punto ambicionable, algo comparable a una mina.

Por otro lado los recortes presupuestarios han dejado a la red de bibliotecas en los huesos justo cuando hubiese sido necesario aumentar las partidas.

Ante esta situación se han unido el hambre y las ganas de comer.

La posibilidad de vender libros directamente donde está el lector y el prescriptor es para las editoriales una ocasiones que parece imperdible. La posibilidad de obtener una fuente de financiación ahora que esta es escasa, representa una ocasión que parece imperdible para las bibliotecas. Todo bajo la apariencia de una ventaja mutua o como dirían los emprendedores más anglófilos, una jugada win-win.

Se me ocurre sin embargo que no todos ganan.

La posibilidad de acceso a la red de bibliotecas no es igual para todos. Sea que la venta se realice por acuerdo directo con las editoriales, sea que se llegue a él con las distribuidoras, con las condiciones de compra como ejemplo del pasado como telón de fondo, no dibujan un cuadro conde se compite en igualdad de condiciones. Se dirá que tampoco el mercado refleja condiciones de igualdad y es cierto. Y personalmente creo que este es el punto crucial, que las bibliotecas pasan a ser, con este solución, un engranaje del mercado que hasta ahora había quedado sustancialmente fuera.

Reflexiono a propósito del espacio expositivo de los libros en venta dentro de las bibliotecas y veo en ciernes una reproducción de los mecanismos que hemos visto en las librerías. Reflexiono si esto no tendrá reflejos también en la rotación de los préstamos y si esto no terminará con arrinconar el fondo también en las bibliotecas en favor de libros del momento. Reflexiono sobre el tipo de vínculos que se establecerán entre editorial/distribuidores y bibliotecas, ¿serán sanos? Reflexiono si merece la penas correr el riesgo de librerizar las bibliotecas justo cuando se defiende que las librerías retomen una papel activo en favor de la actividad cultural. (Aquí abro una paréntesis a propósito de lo cultural, pues temo que lleguen acusaciones de elitismo. No se trata de tildar ciertos libros de culturales y otro como lo contrario, se trata de crear las condiciones de acceso crítico al tipo de libro que se desea leer, lo cual incluye al libro crítico. Con acceso crítico entiendo un acceso meditado y motivado más allá de listas y publicidad, razonado en función de expectativas, gustos y afinidades y capacidad de lo que una vez se entendía como ‘comentario de un texto’, capacidad en la que se tejían otras lecturas y otros conocimientos, y que el lector sea capaz de exponer. Se dirá que pocos son capaces de exponer. Temo que no es cierto. No tratemos a la gente como idiotas, pero démosle las herramientas y la oportunidad. Ahí trabajan editores, bibliotecas y libreros. No todos, per deberían y por ello apuesto. Por cierto, no tengo la pretensión de haber dicho la última palabra en un debate arduo, era una declaración).

Además temo que esta actividad termine con la ambición de reconversión de la biblioteca en un espacio público abierto y polifuncional, una red de centros de creación, algo que ya expuse en otra entrada.

Si las bibliotecas venden libros, ¿las librerías entrarán en el sector del préstamo librario, en el sector de la lectura de consulta? Dicho de otro modo, me pregunto si no es una invasión de campo, si acaso no es un inútil pisarse los pies los unos con los otros.

He dejado por último el público usuario o lo público. ¿Qué gana el usuario y lo público con la venta de libros en la biblioteca? No sé que gana. ¿Qué pierde? Un espacio público y abierto. Una biblioteca que vende libros en un espacio colonizado por el mercado cuando crece la presión por tener y defender espacios libres, autónomos, públicos que queden fuera de dinámicas de mercado, que atiendan a otros criterios. Creo que no pocos bibliotecarios pueden dar fe de ello.

En definitiva el haber transformado una necesidad en una ocasión que favorece sobre todo a una de las partes, las editoriales, no es un triunfo sino más bien una derrota. El sector editorial sigue sin rumbo estratégico y sin un plan para fomentar la lectura y crear lectores. Otras soluciones que palien la incapacidad de compra de la editoriales pueden hallarse, destaca al respecto la inoperancia y el mutismo del Gremio de Editores, tan activo en otros frentes.

 

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6 comentarios en “Venta de libros en las bibliotecas, ¿una buena idea?

  1. Leía el otro día esta noticia y mi primer pensamiento fue que era un palo, el último que les hacía falta, para los libreros. Seguro que al final los beneficiados terminarían siendo algunas grandes cadenas de librerías y también las grandes editoriales, pero sólo ellos.

    No me termina de convencer la idea, pero bueno veremos cómo se va desarrollando el tema.

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    • Correcto. Mi idea sin embargo apuntaba a un acuerdo directo entre editoriales y bibliotecas y no me atrevo a decir que no ocurra en futuro.
      La cuestión que me preocupa es por qué las bibliotecas deben entrar en el circuito comercial, del cual eran solo parte en modo tangencial.
      Por último tengo la impresión de que un acuerdo entre sectores contiguos no suele salir bien.

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