Algunas ideas sobre la consorciación de pequeñas editoriales.


Son ya varias las ocasiones en que he indicado la consorciación de las pequeñas y minúculas editoriales como una solución a algunos de los problemas que las aquejan.  Hoy quiero dejar aquí algunas ideas al respecto.

En mi opinión en el sector editorial para las pequeñas editoriales independientes es necesario, hoy en día, ganar peso, reducir costes, reducir la dispersión de esfuerzos y realizar una edición eficiente. Para conseguir todo esto  es posible centralizar una serie de acciones y servicios que redunden en mayor eficiencia, reducción de costes, mayor fuerza en el mercado editorial.

Algunas medidas concretas podrían ser, por ejemplo:

Centralizar la recepción de manuscritos permite su catalogación mediante metadatos. Se crea así un repositorio, que contiene los metadatos por título y autor al que acceden las editoriales asociadas.

Las editoriales asociadas reciben altas de los títulos registrados según sus áreas de interés.

Los títulos están disponibles para edición en varios formatos y varias lenguas, incluso por parte de sujetos editoriales diferentes por formato y lengua.

Las editoriales pueden acceder cómodamente al manuscrito si lo desean y leerlo, descartan a priori todos aquellos que por temática, extensión u otros aspectos los alejen de las líneas editoriales respectivas, con gran ahorro de tiempo y esfuerzo (y por consiguiente de recursos financieros si es verdad que le tiempo es dinero.

Podría ser que una editorial desease publicar todos los formatos disponibles de este manuscrito en una o varias lenguas. Podría ser que varias editoriales estuviesen interesadas a formatos específicos o lenguas concretas de edición del manuscrito.

En el segundo caso se podrían separar las ediciones por lengua y formato, pero compartiendo servicios de edición e impresión, por ejemplo, que redujesen los costes.

Otro aspecto radica en los servicios editoriales. Actualmente cada pequeña editorial gestiona el flujo de trabajo editorial en modos diferentes, sin embargo también estos aspectos pueden gestionarse en común. Puestos en factor común pueden generar ahorros unitarios significativos. La gestión de la compra de papel en cantidades suficientes para 2 editores con un libro por editor puede generar un ahorro neto del orden de 400 €. Podemos hablar de un ahorro de 2000 €/año por 5 títulos por editor.

Eso además de

  1. Edición: corrección, maquetación,…
  2. Textos listos para ‘master’ o para ediciones en formatos electrónicos
  3. Gestión común en la compra de papel
  4. Gestión común de servicios de imprenta
  5. Edición de Textos listos para imprenta o en formatos electrónicos
  6. Traducción
  7. Traducción y edición

Entre las ventajas pues de una gestión común de los aspectos ligados a la labor de edición está la posibilidad de usar el conjunto de servicios o uno de ellos. La más evidente de las ventajas es la reducción de costes unitarios.

Centralizar la comunicación de las editoriales asociadas, cuyo objetivo es aumentar la visibilidad en los medios de comunicación, libera inmensas cantidades de tiempo que pueden dedicarse a otras dedicaciones dentro de las editoriales y esto equivale a liberar recursos. Por otro lado tal centralización podría sumarse a iniciativas como al red de librerías sumando los recursos asociativos a los propios de las librerías, aumentando, por consiguiente el impacto de la difusión en diferentes niveles: 

  • de relación con la prensa (prensa local, comarcal o provincial);
  • o de relación directa con los lectores a través de las librerías y sus medios propios de difusión y los clubs de lectura:
  • generando y gestionando un mayor volumen de información y representación puede facilitar mayor consideración por parte de medios de difusión de masas que hasta hoy han prestado menor o nula atención a las pequeñas editoriales independientes.

Por otro lado el gabinete de prensa puede sincronizar las diferentes agendas de presentación de las editoriales en modo de aunar fuerzas o evitar sobreposiciones. En fin, la sincronización de la agenda de presentaciones con las agendas de la librerías puede conducir un mapa de presentaciones, quizá interactivo, presente en la página web de la asociación. Último efecto de esta sincronización podría ser el establecimiento de citas fijas o la coordinación de agendas en modo de tener siempre presente una editorial asociada por ciudad o barrio o, otra posibilidad, eventos múltiples en los que participasen varias o todas las editoriales junto a varias librerías: podríamos imaginar un evento itinerante en una gran ciudad con varias librería implicadas cuya gestión mediática estuviese coordinada por el gabinete de prensa.

Estas son algunas posibilidades que ni de lejos agotan las posibilidades de la consorciación entre editoriales, de hecho se me ocurren otras muchas más. Lo que deseo dejar claro esa que esta practica puede tener mucho recorrido y gran número de ventajas a pacto de dejar las suspicacias fuera y de que se articule un proyecto a varios niveles (esto último me parece fundamental). 

Por otro lado consolidar una masa crítica en el sector editorial podrías ser muy útil para cambiar algunas situaciones limitadoras del desarrollo del libro electrónico en este país.

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14 comentarios en “Algunas ideas sobre la consorciación de pequeñas editoriales.

  1. Ahora mismo, sin detenerme a pensar en cada punto y sin meditar una visión global de la propuesta, me asalta la pregunta ¿quién se encargaría de gestionar todas las tareas que llevarían a beneficios comunes? Entiendo que cada editorial consociada asumiría una determinada tarea ¿no? Por ejemplo, una editorial haría la recepción y clasificación de los manuscritos, otra se encargaría de gestionar determinados servicios editoriales, otra de negociar con la imprenta aprovechando el volumen, etc., etc. ¿Esa sería la idea Aharón? Hago esta pregunta porque la gestión y la forma de llevar adelante este proyecto es lo que veo más complicado, pero no imposible, en absoluto. Creo que empezando con una cosa, una tarea, una acción, de a poco se pueden ir sumando más 🙂

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    • Hola Mariana, gracias por las preguntas. La verdad es que no hay un esquema único y fijo. De la rotación a la especialización, pasando por por la creación de figuras dedicadas dentro del consorcio, hay una amplia gama de posibilidades dependiendo del sentir y del acuerdo entre los consorciados. La idea de esta entrada no era la de dar una guía detallada sino la de ilustrar algunas de las infinitas posibilidades que se abren a un acuerdo entre pequeñas editoriales para la gestión mutua de los procesos editoriales. caben seguramente otras posibilidades, pero me parece importante que empiece a generarse un debate o discusión sobre como las pequeñas editoriales independientes pueden organizarse para seguir desarrollando su papel en una industria tendente a la concentración y la verticalización.

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  2. Uno de los mayores problemas, que se ve en todos los diferentes experimentos de este tipo, es que nunca es una asociación entre iguales. Hay quien promueve una asociación, teniendo más fuerza que el resto, para usarla como excusa para autopromocionarse, para que las ventajas le beneficien más etc. Otra cosa es la departamentización de la que habla Mariana, eso no es asociación, eso es fusión. Se pierde toda especificidad y marca para tener una sola con varios sellos. Sigue ganando el mayor. Y por no hablar de la afinidad, una cosa es «somos pequeños juntémonos» y otra es juntar maneras de entender el libro muy diferentes. Yo no he visto, excepto Contexto por su parte comercial, y Contrabandos por su afinidad y generosidad, ninguna asociación que funcione.

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    • No dudo por un momento de que es algo difícil. Creo que en el mismo artículo señalo que hay límites de diverso tipo a ideas del tipo.
      Pero aún estando de acuerdo con todo ello, y tus apuntes bien lo manifiestan, creo que es posible sacarle jugo a la idea. La disparidad a la hora de sacarle rendimiento al esfuerzo en común, o la idea de que esto esa así incluso antes de intentarlo, es el límite natural más inmediato. Quizá hay maneras de obviarlo, de compensarlo. Opino que hay que arriesgar y probar, esto u otra cosa, pero quedarse quietos no parece ser la solución a la situación actual y futura.
      Por cierto, gracias por haber dado tu parecer. Saludos

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  3. […] Según esto, la perdida de volumen, tomando como el 100% la cifra del año 2008, en las empresas muy grandes sería del 30%, el 22% en las grandes, el 15,6% en las medianas y 7,7% en las pequeñas. Obviamente una caída tan enorme de las empresas muy grandes y grandes tiene una repercusión descomunal en el entramado. Tengamos en cuenta que las 7 empresas muy grandes (más de 60 millones de euros) junto a las 20 empresas grandes (de 18 a 60 millones de euros) representan el 62,7% de todo el negocio del libro, dejando el 37% restante a repartir entre muchos cientos de empresas pequeñas y medianas. Para estas pequeñas empresas, la atomización estructural que tienen es un serio problema, sobre todo cuando sería imprescindible agrupaciones de mayor tamaño buscando sinergias, economías de escala, eficiencia. En esta línea argumental en estos últimos días han aparecido dos magníficos post de Martin Gómez y Aharon Quincoces. […]

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  4. […] Según esto, la perdida de volumen, tomando como el 100% la cifra del año 2008, en las empresas muy grandes sería del 30%, el 22% en las grandes, el 15,6% en las medianas y 7,7% en las pequeñas. Obviamente una caída tan enorme de las empresas muy grandes y grandes tiene una repercusión descomunal en el entramado. Tengamos en cuenta que las 7 empresas muy grandes (más de 60 millones de euros) junto a las 20 empresas grandes (de 18 a 60 millones de euros) representan el 62,7% de todo el negocio del libro, dejando el 37% restante a repartir entre muchos cientos de empresas pequeñas y medianas. Para estas pequeñas empresas, la atomización estructural que tienen es un serio problema, sobre todo cuando sería imprescindible agrupaciones de mayor tamaño buscando sinergias, economías de escala, eficiencia. En esta línea argumental en estos últimos días han aparecido dos magníficos post de Martin Gómez y Aharon Quincoces. […]

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  5. […] Según esto, la perdida de volumen, tomando como el 100% la cifra del año 2008, en las empresas muy grandes sería del 30%, el 22% en las grandes, el 15,6% en las medianas y 7,7% en las pequeñas. Obviamente una caída tan enorme de las empresas muy grandes y grandes tiene una repercusión descomunal en el entramado. Tengamos en cuenta que las 7 empresas muy grandes (más de 60 millones de euros) junto a las 20 empresas grandes (de 18 a 60 millones de euros) representan el 62,7% de todo el negocio del libro, dejando el 37% restante a repartir entre muchos cientos de empresas pequeñas y medianas. Para estas pequeñas empresas, la atomización estructural que tienen es un serio problema, sobre todo cuando sería imprescindible agrupaciones de mayor tamaño buscando sinergias, economías de escala, eficiencia. En esta línea argumental en estos últimos días han aparecido dos magníficos post de Martin Gómez y Aharon Quincoces. […]

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