Por que soy contrario a regalar el libro electrónico.


Para empezar declaro que libro electrónico es este artículo designa al formato de contenido y no al aparato para la lectura.

El libro electrónico como no-objeto (u objeto intangible) que participa en la promoción de un objeto (tangible) el libro se abre paso en las formas de marketing o promoción del libro: una especie del dos por uno. Digo una especie porque la forma en que esto se produce es “con el libro te regalo el libro electrónico”. Sutil cuanto se quiera, en la formula promocional no se trata de entregar dos copias en distinto formato, se trata de entregar un “bonus del libro” junto al libro, un además distinto del libro, pero no el libro.

De hecho, sutil cuanto se quiera, esta estrategia de marketing promocional de un título subraya e intensifica la idea de que el libro electrónico es, en todos los aspectos, un subproducto del original, es decir del libro impreso, una emanación del original en papel. En otras palabras, el libro electrónico no es una forma en al cual se organiza el contenido en un modo autónomo. Es por ello que puede regalarse como complemento del libro impreso. Otras formas en las que el contenido puede organizarse, contarse, gozarse pueden ser el audiolibro o como un film. ¿Algún editor se atrevería a regalar el filme de Ana Karenina, por ejemplo, con la última edición impresa de esta novela? No.

Uno de los motivos que se aducen para esta práctica es que el público debe ser educado al uso y lectura del libro electrónico. Me pregunto cómo y a qué se pretende educar a los lectores con la adopción de una estrategia de marketing que conlleva considerar el libro electrónico como subproducto del impreso, negar al libro electrónico una existencia autónoma, afianzar indirectamente la convicción según la cual el precio del libro electrónico se acerca a cero. De hecho no en estas ofertas no se explica al lector cómo leer (en el caso en que se lea algo distinto de la versión impresa) o qué hacer para leerlo o incluso dónde leerlo. Todo eso el lector debe saberlo ya. ¿A qué se le educa pues?

A estos elementos, que constituyen un substrato para la apreciación subjetiva del libro electrónico como un minusvalor del libro, se suma como un binomio peligroso la duda sobre la calidad de realización y edición del libro electrónico. En este sentido asistimos en el 1er Congreso de Libro Electrónico a una serie de reflexiones que es importante no olvidar (a estas y a la autonomía del libro electrónico he dedicado una artículo para el blog El Sillón de Montaigne que podéis hallar aqui).

 En definitiva, regalar el libro electrónico junto al libro impreso no conlleva una valoración positiva, a mi modo de ver, del libro electrónico. Es por todo ello que esta es una estrategia comercial que solo puede tener sentido para un editor de libros impresos que contempla el libro electrónico como un ejercicio menor, jamás para un editor de ebook (usaré por una vez el anglicismo). Si queremos una prueba observamos que en ningún caso la oferta se realiza intercambiando los términos: te regalamos el libro impreso junto al libro electrónico.

 No quiere decir esto que no puedan hacerse ofertas combinadas, pero es necesario dar buenos libros a precios justos y especificando el precio de cada uno de los componentes en la oferta. Buena me parece la idea de Juan Triviño de regalar una micronovela que presenta los personajes de la novela o un libro entrevista con el autor en que se explica la génesis del libro (esta era una idea que no pudimos llevar a cabo con nuestro título Salvo la culpa), por ejemplo, en formato electrónico. Existen formas en las cuales podemos potenciar el interés por el libro electrónico en combinación con la edición impresa a pacto de respetar dos condiciones fundamentales: que el libro electrónico es autónomo del impreso, su especificidad como soporte de contenido, con la consiguiente dignidad de edición.

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5 comentarios en “Por que soy contrario a regalar el libro electrónico.

  1. Puede ser interesante incluir el libro electrónico a un precio menor al normal si también se compra el libro físico; supone aumentar el valor de la venta. Regalarlo con el libro físico no me parece correcto puesto que el beneficio adicional es nulo para el autor/editor, y muy pocos lectores aprovecharán realmente la opción, y los que si lo hagan probablemente no tengan inconveniente en pagar uno o dos euros más para tener el libro también en formato electrónico.

    Por otra parte, hay que tener en cuenta que puede haber un libro electrónico sin que haya libro en papel. Por ejemplo, yo tengo cuentos o relatos cortos de 20 o 30 páginas que no es factible publicar como libro en papel – pero sí en formato electrónico. Es decir, que el libro electrónico en este caso no es que sea un subproducto, ¡es el producto principal!

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    • ¿A qué te refieres cuando dices “un precio menor al normal ?” Ten en cuenta que la ley del precio fijo mal casa con la posibilidad de hacer paquetes con dos formatos y precios “rebajados”.

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